NUEVO CENTRO DE SALUD EN LAGUARDIA

NUEVO CENTRO DE SALUD EN LAGUARDIA (Laguardia – Álava - España)
DETALLES E INFORMACIÓN DEL PROYECTO
Arquitectos | Architects A10A Arquitectura
Arquitecto a Cargo | Principal Architect Ander Díez Ayesa
Ubicación | Location Laguardia, Álava, España - 01300
Estado | Status Concurso (3er puesto)
Tipología | Typology Sanitario
Superficie Construida | Built Area1.442,65 m2
Superficie Parcela | Plot Surface 1.795,00 m2
Año de Proyecto | Project year 2026
Año de Construcción | Construction year -
La propuesta arquitectónica plantea una reflexión consciente sobre la materialidad como herramienta fundamental de integración en el contexto del casco histórico de Laguardia. Lejos de recurrir a una reproducción literal de los sistemas constructivos tradicionales, se opta por una reinterpretación contemporánea de los mismos, capaz de establecer un diálogo equilibrado entre permanencia y actualidad.

El edificio se organiza materialmente mediante una clara diferenciación entre el basamento y los volúmenes superiores. En planta baja, el uso de piedra arenisca responde a la voluntad de anclar el edificio al terreno y a la tradición constructiva local.

No obstante, su disposición se aleja de la mampostería convencional, adoptando un despiece vertical mediante estrías continuas y de escasa anchura que introducen un ritmo regular en fachada. Este tratamiento genera una lectura contemporánea del material pétreo, aportando textura, profundidad y una escala adecuada al peatón, al tiempo que refuerza la percepción de solidez y durabilidad propia de un edificio público.

Sobre este basamento, las plantas superiores se resuelven mediante un revestimiento continuo de mortero en tonos arena, cuidadosamente seleccionados para integrarse cromáticamente con el entorno edificado. Esta solución permite unificar volumétricamente el conjunto, reduciendo su impacto visual y favoreciendo una percepción más abstracta y serena del edificio.

La ausencia de elementos superfluos en fachada y el control de los huecos contribuyen a reforzar un lenguaje arquitectónico sobrio, donde la composición se apoya en proporciones, ritmos y materialidad más que en recursos expresivos añadidos.
Esta solución, además, guarda en coherencia con la normativa urbanística vigente.

Más allá de su dimensión formal, la elección de materiales responde también a criterios de sostenibilidad y economía circular, entendidos como parte esencial de la concepción del proyecto. En este sentido, se prioriza el uso de materiales duraderos, de bajo mantenimiento y con ciclos de vida prolongados, capaces de reducir la necesidad de sustitución a lo largo del tiempo y, por tanto, el consumo de recursos. La utilización de piedra natural en el basamento, además de su coherencia con el contexto, responde a su elevada durabilidad, su capacidad de envejecimiento digno y su potencial de reutilización futura.

Asimismo, se apuesta por sistemas constructivos que favorezcan la desmontabilidad y la separación de capas, facilitando tanto las labores de mantenimiento como una eventual deconstrucción selectiva. Este enfoque permite que los distintos componentes del edificio puedan ser recuperados, reciclados o reutilizados al final de su vida útil, alineándose con los principios de la economía circular frente a modelos tradicionales de construcción más lineales.

En la misma línea, la selección de materiales y soluciones constructivas tiene en cuenta la reducción del impacto ambiental, valorando aspectos como la proximidad de los recursos, la optimización de los procesos de fabricación y la reducción de emisiones asociadas al transporte. Los revestimientos continuos y soluciones industrializadas contribuyen además a minimizar residuos en obra y mejorar el control de ejecución.

De este modo, el edificio establece una doble condición: por un lado, se reconoce como parte de la tradición constructiva del lugar mediante el uso de materiales y tonalidades propias del casco histórico; por otro, manifiesta claramente su carácter contemporáneo a través de la técnica de colocación, la precisión del detalle y la depuración formal. Además, la materialidad del edificio se configura como una estrategia activa de sostenibilidad, donde la durabilidad, la eficiencia en el uso de recursos y la capacidad de adaptación futura refuerzan el carácter responsable de la intervención. Esta aproximación permite que el edificio no solo dialogue con su contexto histórico, sino también con los retos contemporáneos asociados a la construcción sostenible.

Este edificio sanitario organiza su estructura para garantizar eficiencia operativa, claridad de recorridos y jerarquización de espacios. Su configuración volumétrica en forma de U facilita la orientación del usuario desde el acceso principal.

La planta baja concentra la mayor actividad pública y asistencial, incluyendo medicina familiar y atención continuada. Esto centraliza los servicios esenciales y optimiza el personal en periodos ininterrumpidos. La planta primera alberga consultas especializadas bajo la misma lógica distributiva, priorizando la iluminación natural y la privacidad.

Finalmente, la planta segunda se reserva para usos internos. Incluye las áreas de descanso y vestuarios del personal, además de los cuartos técnicos y de residuos. Estos últimos conectan directamente con el exterior para el mantenimiento sin interferir en los circuitos médicos.

En conjunto, la organización del edificio responde a criterios de racionalidad, compacidad y flexibilidad, permitiendo un funcionamiento eficiente en el día a día y garantizando al mismo tiempo su capacidad de adaptación a futuras necesidades del sistema sanitario.

